¿Sería inapropiado considerar que las Sagradas Especies permanecieron intactas en María Santísima desde el momento en que las había recibido por primera vez?
Más que la Encarnación o la muerte en la Cruz, el amor de Dios para con los hombresmanifestado en la Eucaristía ultrapasa nuestra capacidad de comprensión.
Un portentoso milagro vuelve a conducir la Fe de un monje incrédulo, premia el fervor de un granjero y nos invita a aumentar nuestra devoción a la Sagrada Eucaristía.